Emprendimiento Social en Chile: Un sector en desarrollo que exige una Institucionalidad que lo promueva

Estudio “Estructura y dinámica del Emprendimiento Social en Chile”, que está desarrollando la UDD en conjunto con académicos de las Universidades de Leeds y Newcastle en Reino Unido y que cuenta con el apoyo de CORFO, busca proporcionar la base de conocimiento necesaria para el diseño de políticas públicas que fomenten el desarrollo del tercer sector con instrumentos que reconozcan sus particularidades. Y que permita crear herramientas de apoyo, promoción, de análisis de impacto, mercado y competitividad.

 

Santiago, 23 de junio.- En la actualidad el emprendimiento social ha presentado un crecimiento sostenido en Chile. Desde el Ministerio de Economía, a través de Corfo, se ha establecido como uno de los focos estratégicos crear una masa crítica de proyectos de innovación y emprendimiento social en el país, lo que se realiza a través de incubadoras y aceleradoras especializadas en el mercado, dando inicio a la masificación de soluciones de innovación social de alto nivel.

El emprendimiento social desafía la concepción tradicional de la empresa, ya que considera el cambio social y ambiental como su objetivo de negocio, y los resultados financieros como el medio para alcanzar dichos objetivos y no como su objetivo principal. De esta manera va un paso más allá de la búsqueda de utilidades ofreciendo soluciones de mercado innovadoras para los problemas sociales y ambientales, creando valor público.

Así la empresa cumple un propósito social, genera valor social y, al mismo tiempo, posee un modelo de sustentabilidad económica.

Se estima que más de 50 organizaciones trabajan, de manera conjunta, agrupando y fomentando la creación de empresas sociales. Es así como hoy Chile, lidera en la región en la materia. Sin embargo, pese al crecimiento sostenido del denominado tercer sector no existe una base de conocimiento científica sobre éste que dé cuenta de sus particularidades y que permita desarrollar un marco jurídico, crear instrumentos de promoción y apoyo, herramientas de análisis de impacto, mercado y competitividad.

En este contexto es que la Universidad de Desarrollo con el apoyo de Corfo, en conjunto con académicos de las Universidades de Leeds y Newcastle en Reino Unido, están realizando un estudio de alcance nacional sobre Estructura y Dinámica del Emprendimiento Social. La iniciativa busca resolver esta problemática para informar e impactar principalmente a los desarrolladores de políticas públicas y otros grupos de interés sobre el emprendimiento social.

Por medio de encuestas a nivel nacional y entrevistas en profundidad a emprendedores y expertos, la investigación busca levantar y sistematizar información detallada sobre el surgimiento, estructura y organización, orientación de mercado, foco, relaciones, ingresos, creación de valor social y vinculación con el entorno institucional de estas empresas.

Entre las relaciones que el estudio develará, destacan cómo funciona la empresa social en relación a sus beneficiarios, clientes, otras empresas sociales y su entorno, incluyendo competidores y el Gobierno.

 

 

Iniciativas en desarrollo

La Directora académica del GEM Chile, Vesna Mandakovic, el pasado jueves 2 de junio presentó los resultados del GEM 2015 en lo que respecta a Emprendimiento Social, información que se desprende del tópico especial que se selecciona cada año. Cabe destacar que el Global Entrepreneurship Monitor es el proyecto académico internacional más importante sobre medición de emprendimiento. Entre sus objetivos figuran: Medir el nivel de la actividad emprendedora; analizar los factores que la determinan y ayudar a la creación de políticas públicas que permitan mejorar el nivel de ésta. A la fecha han participado más de 100 economías.

El GEM 2015 reporta 1358 emprendedores en etapas iniciales en Chile; de los cuales 270 son emprendedores sociales. Según señaló Mandakovic el estudio revela que la edad promedio de los emprendedores en etapas iniciales tradicionales es de 39 años mientras que la edad promedio de los emprendedores sociales es de 40 años. Además se evidencia que los emprendedores sociales presentan mayores niveles de escolaridad que los emprendedores tradicionales.

En materia de género, a nivel internacional, se acorta la brecha entre hombres y mujeres que lideran emprendimientos sociales. Sin embargo, en Chile, se observa que los emprendimientos sociales liderados por mujeres representan sólo un 36% (46 % en emprendimiento tradicional). Respecto al tamaño del emprendimiento social, 64% de las organizaciones sociales tienen menos de 5 trabajadores, incluido el propietario, y la participación de voluntarios es de una razón de 1.39 voluntarios por trabajador contratado.

Por su parte, Inti Núñez, Gerente de Emprendimiento de Corfo, sostiene que Chile tiene tremendos desafíos en su agenda social. Y no sólo se trata de pobreza, enfatiza. Entre éstos menciona los temas relacionados al medioambiente, discriminación, educación, ciudad, etc.

“El emprendimiento social puede ser el mejor camino de solución para muchos temas pendientes del país. La innovación y el emprendimiento –indica- han alcanzado en nuestro país una madurez y masa crítica, para convertirse en solución eficiente, participativa, original, rápida, compleja”.

De ahí, destaca, la relevancia de promover el emprendimiento social. En esa línea, en su opinión, los principales desafíos que hoy existen en el país son “formalizar como vía de  solución de agendas complejas sociales, la innovación y el emprendimiento. Es decir, que ante desafíos mayores, de largo alcance, todos pensemos en invertir en innovación y emprendimiento para avanzar”.

A la fecha Corfo ha impulsado el emprendimiento social, de manera concreta, a través de la creación de la línea de financiamiento Subsidio Semilla de Asignación Flexible Social (SSAF-S), que lanzó en 2015 y cuya segunda convocatoria se encuentra en desarrollo. En la primera versión, de las 26 postulaciones que registró la convocatoria, finalmente la entidad asignó más de US$ 1 millón ($ 671 millones) en recursos a sus siete entidades beneficiarias: Fundación Acerca Redes, Emprendimiento Social UC, UDD Ventures, Fundación Trabajo para un Hermano, Incubadora Social PUCV, Acción Emprendedora y Santiago Innova.

Cabe destacar que los emprendimientos que reciben apoyo deben tener impacto en alguna de las dimensiones sociales en el ámbito del trabajo, ingresos, ambiental, capital social y capital humano, y poseer modelos de negocios replicables que sustenten el crecimiento del emprendimiento.

Según los antecedentes de la convocatoria 2016 para el Administrador del Fondo
el programa entrega recursos de hasta 80% del total del proyecto, los cuales se distribuyen en el financiamiento de “Emprendimientos de Innovación Social”, con un tope de $80.000.000 y en actividades de animación con un tope máximo de $20.000.000. Es decir, se entrega recursos de hasta 80% del total del proyecto, con tope de hasta $100.000.000.- (ciento veinte millones de pesos). El 20% restante deberá ser aportado por el Administrador del Fondo SSAF-S.

Cada “Emprendimiento de Innovación Social” ingresado en la nómina, podrá recibir como máximo hasta $10.000.000.- manteniendo el porcentaje de cofinanciamiento máximo de 80% por parte de Corfo. El subsidio financia gastos asociados a: desarrollo de un producto mínimo viable, prospección y validación comercial, servicios de mentoría, actividades necesarias para la obtención o incremento de ventas y la operación inicial del negocio, empaquetamiento comercial, difusión, constitución legal de la empresa, entre otros.

Pablo Muñoz, académico de negocios y sustentabilidad de la Universidad de Leeds y quien forma parte del equipo que lidera la investigación “Estructura y Dinámica del Emprendimiento Social en Chile”, enfatiza que las particularidades de la empresa social respecto a la empresa tradicional hacen que éstas requieran herramientas diferentes. Aludiendo al SSAF Social que se está implementando señala que “hoy estamos usando las mismas herramientas que teníamos antes para hacer algo distinto”.

Si resulta -señala- sería un éxito, “pero no va a ser por obra y gracia del instrumento”. Indica que precisamente es esa la base de conocimiento que se necesita para poder tomar mejores políticas públicas relevantes a la realidad del emprendimiento social nacional. “Transparentar qué es lo que realmente hace el emprendimiento social, cuánto contribuye y después desarrollar programas, estrategias de apoyo y una política que incluya al tercer sector en su conjunto y también entenderlo en su diversidad”. Además, enfatiza que “El emprendimiento social en Chile y en otras partes del mundo sigue siendo emergente. La forma que hemos tenido de entenderlo es mirando casos individuales. Hay un énfasis desmesurado en estos casos que sólo inspiran e iluminan, pero poco dicen. Hoy informar políticas públicas sobre la base la realidad actual es irresponsable. Se necesita pasar a un siguiente nivel y tener una base de conocimiento, de ahí la importancia del estudio”.

Muñoz destaca la voluntad política que existe hoy por promover el emprendimiento social y que éste forme parte de la Agenda de Productividad pero advierte que “el movimiento social con una narrativa heroica no va a lograr resultados de impacto real”.

Los emprendedores que estén interesados en participar, pueden completar el cuestionario de investigación que está disponible aquí (hipervínculo http://iisocial.udd.cl/estudio-emprendimiento-social/)

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